Es tan complejo tener una vida en pareja,
saludable, que a veces no alcanza la existencia, es una de las terapias más
solicitadas, les daré algunos datos que si están leyendo este artículo les va
ayudar en algo.
Si deseas conseguir una pareja saludable, lo
conseguirás en terapia o autoterapia somos producto de creencias y mandatos
transgeneracionales y experiencias vividas, somos responsables de lo que
podemos controlar, te invito a cambiar tu relato interno no eres culpable ni
víctima. Disfrutemos la vida que es muy corta y agradezcamos.
Las parejas no se buscan se construyen en el
imaginario primero y luego en lo físico a largo plazo, hay un modelo que marca
desde lo inconsciente y es la relación entre mamá y papá, un patrón a seguir en
función de lo “normal”.
Las primeras relaciones dejan un surco en lo
que damos y esperamos esta última acción nos hace infelices, porque como no
podemos controlar al otro y cada quien es un mundo con sus propias realidades y
de esa persona solo podemos espera lo que es.
A la edad de dos años mis padres iban a
visitar a una tía y su hijastra de aproximadamente 17 años me subía a su cuarto
y comenzaba a experimentar desde lo sexual, lo cual era un abuso que me enseño
que no importa la edad o el sexo, no dejemos a nuestros niños sin supervisión.
Cuando tenía 4 años se me acercó una niña en el
kínder, Jaqueline y me preguntó sin rodeos ¿desear ser mi novio? Yo un poco
caído de la mata le respondí con una pregunta ¿qué es eso? Ella me explicó de
forma muy persuasiva que nos daríamos “besos y haríamos el amor” todos los días
en el recreo, los niños repiten lo que escuchan porque ahora que estoy mayor sé
que no era ninguna de las dos cosas.
Ante la propuesta de Jaqueline yo no estaba
seguro, pero ella agregó otro ingrediente ante el cual no me podía negar y se
comprometió a darme su merienda, también todos los días, lo cual ambos
disfrutábamos. Allí entendí que esa relación comenzó por una transacción y
termino con la validación del uno por el otro que generó conexiones emocionales
y lo importante, al final, era estar juntos.
En el liceo me enamoré de una princesa que me
abandonó por otro chico lo que me hizo acabar con todos los lápices y
bolígrafos cercanos de tantos poemas que inspiró, pero nada de eso importó allí
aprendí que no necesitaba convencer a nadie, que valgo la pena y si no es fácil
y fluido no es allí mi lugar, merezco el pastel completo y cuando no hay un
rotundo y fulmínate SI es un NO. Hay que tener dignidad para poder escuchar lo
que no queremos, pero es lo mejor.
Cuando llueve hay que dejar que llueva, hay
que dejar que se vaya quien debe irse, sin pedir explicaciones, no exigir
comprensión, ni forzar nada, uno pertenece donde se le ama, desea, extraña y se
le demuestra.
En la universidad se me acercó una chica y me
miró profundo, sin pestañar y me preguntó ¿te acuerdas de mí? Yo soy la mujer que te va a parir 7 hijos y
voy a resarcir el daño que te cause en la vida anterior donde eras una
campesina rusa y te abandoné embarazada, así me contó con detalles varias
existencias donde ella aseguraba que habíamos sido pareja, la cosa se puso
fuerte cuando me asechaba en todo momento y en todos lados, fue enviada al
psiquiátrico donde casi terminamos juntos porque me iba volver loco, hacia
exposiciones de pinturas al óleo done se apreciaba una pareja teniendo
intimidad y ella decía que éramos ambos y colocaba, todas las semanas,
pancartas de aproximadamente 8 metros de largo por 2 de ancho con escritos que
hacían referencia a su historia.
Esta situación me enseñó muchas cosas, una de
ellas es que no hay que perseguir a nadie, ni luchar sólo por el amor, la
persona adecuada coincide con uno, sin esfuerzo y juntos lucharan por objetivos
comunes, lo que es para ti llega solo.
Después “decidí” casarme con una joven que me
escogió, me quedó claro que el hombre propone y la mujer dispone, tenemos la
falsa creencia que haremos lo que queremos y terminamos haciendo lo que quieren
en especial cuando no hay límites para las inseguridades.
Esa etapa fue como una montaña rusa perpetua,
full emociones, conocí a otra mujer que me enseño la economía de las caricias
de la mirada, la palabra, la mano en el hombro, el gesto amable, la crítica
constructiva, una sonrisa, la otredad y me divorcie lo cual me llevo a
descubrir que no me apoyaba en la persona adecuada llegaba rápido a la meta,
pero equivocada.
Allí descubrí que era verdad que el amor es
como una mesa que tiene tres patas, una es el Eros presente en el deseo sexual,
la atracción y la pasional, dos, la Philia trasciende el yo para integrar al
otro como sujeto, que se convierte en mi confidente, no se duerme con el
enemigo y por último el Ágape es el amor desinteresado, la ternura, la
delicadeza, la no violencia, sentir el dolor del otro como en nuestra piel. A
veces es mejor un fin doloroso, que un dolor sin fin. Si falta una pata de la
mesa y no hay voluntad para repararla, sálvate.
A partir de allí me convertí en experto en
relaciones líquidas, fugaces y superficiales por temor a adquirir obligaciones
y compromisos, que se caracterizaron en no tener bases sólidas de confianza y
apoyo para forjar algo a largo plazo. Pensaba que no debía estar preso toda una
vida por algo que promete mejorar pero que pocas veces cumple.
Luego encontré la persona, como dijo Mario
Benedetti la que no me necesite para nada, pero, que me quiera para todo, nos centrados
en lo fundamental, esto se demostró siempre a través de la sensibilidad, el
respeto, el deseo, la admiración, la comunicación fluida y honesta.
Todo ciclo se abre y se cierra, pero
experiméntalo en agradecimiento, en honor a la vivido, compartido y los frutos
de ese magnífico amor para que todo fluya.
El secreto esta en amarse para ser amado en
vez de depender.
Y para ser más claro puedes apoyarte en las
herramientas y recursos con los que formo y atiendo a personas con traumas y
conflictos emocionales, para que seamos felices.
Si te interesa saber más revisa la Web
Pedagogía, Salud Mental y Emocional https://pedagogiasaludmentalyemocion.carrd.co/
Cuando te sorprendas por perder algo que no
pensabas, prepárate para lo que viene.
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